El progreso del peregrino 16: el gigante Desesperación

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El río de Dios y la Pradera de la Vereda

En su camino se encontraron de pronto en la ribera de un río agradable que David llamó “Río de Dios” (Sal. 65:7). CRISTIANO y su compañero caminaron hasta allí con gran regocijo. Bebieron del agua, que les reanimó el espíritu. Del otro lado había verdes árboles con toda clase de frutas, y hojas medicinales, también una pradera con hermosos lirios, donde se acostaron a dormir. Durante varios días hicieron lo mismo. Luego cantaron y partieron. No se habían alejado mucho, antes de que el río y el camino se separaran. Lo cual sintieron mucho, pero no se atrevieron a dejar el camino, aunque el camino se puso difícil. Los peregrinos tenían los pies muy doloridos a causa de sus jornadas. ¡Cuánto hubieran deseado un camino más fácil! (Nm.21:4). Un poco más adelante, a la izquierda del camino, había una pradera llamada Pradera de la Vereda, a la cual se entraba subiendo por unos escalones de madera que cruzaban por encima de una cerca. Entonces dijo CRISTIANO a su compañero:
—Si esta pradera sigue al costado del camino, vayamos por ella. Subió, en efecto, los escalones para fijarse, y había una vereda al otro lado de la cerca que parecía seguir la dirección del camino.
—Es tal como lo deseaba —dijo CRISTIANO—, por aquí es más fácil andar; ven amigo ESPERANZA, pasemos al otro lado.
—Pero, ¿y si esta vereda nos descarría?
—No es probable —fue la respuesta—, mira, ¿ves que corre al lado del camino? Entonces ESPERANZA, convencido por estas palabras, le siguió y cruzaron la cerca. Una vez que iban por la vereda, se encontraron que, efectivamente, era muy descansada para sus pies, y más adelante vieron a un hombre andando en la misma dirección, cuyo nombre era VANA CONFIANZA. Pero llegó la noche y se oscureció tanto que los peregrinos perdieron de vista al que iba delante.
No pudiendo distinguir bien el camino, VANA CONFIANZA cayó en un hoyo profundo (Is.9:16) —cavado a propósito por el príncipe de aquellos terrenos con el fin de atrapar a necios vanagloriosos— y se hizo añicos al caer. CRISTIANO y su compañero lo oyeron caer, y se acercaron para preguntarle qué le había sucedido, pero nadie contestó: solo oyeron lastimosos gemidos. Entonces preguntó ESPERANZA:
—Y ahora, ¿dónde estamos? Su compañero guardó silencio, pues ya sospechaba que se habían desviado del camino. Luego empezó a llover, tronar y relampaguear de una manera espantosa, y de pronto empezó a inundarse la pradera. Con esto ESPERANZA exclamó:
—¡Ay de mí, debí haber seguido por mi camino!
—¿Quién se hubiera imaginado que por esta vereda nos íbamos a extraviar?
—Lo temí desde el principio, y por eso te recomendé cautela. Hubiera hablado con más claridad, pero tú eres mayor que yo.
—No nos quedemos sin hacer nada, tratemos de volver al camino.
Ya las aguas habían crecido mucho, y tratar de volver era muy peligroso. (Entonces pensé que siempre es más fácil salirse del camino cuando estamos en él, que volver a él cuando estamos fuera de él). No obstante, intentaron regresar; pero era tanta la oscuridad y tanta la inundación que, unas nueve o diez veces, corrieron el peligro de ahogarse.

El Castillo de las Dudas y el Gigante Desesperación

En toda la noche no pudieron hallar los escalones de la cerca. Habiendo encontrado, por fin, un lugarcito abrigado, se sentaron allí a esperar hasta que amaneciera, pero se quedaron dormidos. Ahora bien, no muy lejos del lugar donde dormían había un castillo llamado el CASTILLO DE LAS DUDAS. Su dueño era el GIGANTE DESESPERACIÓN, a quien pertenecían también los terrenos donde dormían. Este, levantándose muy de mañana, salió a pasearse por sus propiedades y encontró a CRISTIANO y ESPERANZA dormidos en sus terrenos. Con una voz ronca y enojada los despertó y preguntó de dónde venían y que hacían en sus dominios. Le contestaron que eran peregrinos y que se habían extraviado.
—Han entrado a mis terrenos sin autorización —dijo el gigante—, así que ahora vénganse conmigo.
Se vieron, pues, obligados a ir porque este era más fuerte que ellos. Tampoco podían decir mucho, pues se sabían culpables. Por lo tanto, el gigante los hizo ir delante de él, y los llevó al castillo, poniéndolos en un calabozo muy oscuro, que al espíritu de los dos hombres le resultó sucio y repugnante (Sal. 88:18). Allí permanecieron desde la mañana del miércoles hasta la noche del sábado, sin una migaja de pan ni una gota de agua. Su estado era lamentable, lejos de amigos y conocidos. CRISTIANO sentía doble tristeza, porque por su  imprudencia estaban pasando este sufrimiento.
El GIGANTE DESESPERACIÓN tenía una esposa llamada DESCONFIANZA, y cuando se fueron a acostar, le contó lo que había hecho. Ella le preguntó quiénes eran ellos, de dónde venían y si los tenía amarrados, y él le contó. Entonces ella le aconsejó que a la mañana siguiente los apalease sin piedad. En efecto, cuando este se levantó tomó una terrible garrote, y bajando al calabozo, comenzó a tratarlos como perros, aunque ellos no le habían dado en ningún momento motivo para ello. Se les fue encima y dio una golpiza tan terrible que ya no podían ni moverse. Hecho esto, se retiró. Todo aquel día no fue más que de sufrimiento y llanto. La noche siguiente, DESCONFIANZA le dijo a su esposo que debían aconsejarles que pusiesen fin a su vida. Cuando amaneció, pues, fue a donde ellos estaban, con el modo contrariado de antes, y les dijo que ya que jamás saldrían de ese lugar, más les valdría suicidarse, fuera con cuchillo, reata o veneno.
—Porque —les dijo— ¿cómo es posible que quieran una vida tan llena de amarguras?
Pero ellos le rogaron que los dejara ir. Con esto, les lanzó una mirada furiosa, y arremetió contra ellos de manera que habría sido su final si no hubiera sido por un ataque que le dio, como siempre le daban en tiempo de calor. El ataque lo privó del uso de las manos. Por esa razón se vio obligado a retirarse y dejarlos solos. Entonces empezaron a conversar.
—Hermano, —dijo CRISTIANO— ¿qué haremos? Esta vida es de puro sufrimiento. Por mi parte, no sé si es mejor seguir así o morir de una vez. “Mi alma [prefiere] la estrangulación” a vivir de esta manera (Job 7:15), y el sepulcro preferible a este calabozo. ¿Seguiremos el consejo del gigante? ESPERANZA tuvo palabras de aliento para CRISTIANO:
—¡Qué valiente has sido! Tengamos un poco más de paciencia. Es cierto que nuestro estado actual es horrible, y para mí la muerte sería mucho más preferible que vivir siempre así; pero consideremos que el Señor del país a donde nos dirigimos ha dicho: “No matarás”, y si eso es así con respecto a otros, mucho menos podemos seguir el consejo de matarnos a nosotros mismos. Además, hermano, hablamos del descanso en el sepulcro pero ¿has olvidado a dónde van los que matan? Porque ningún “homicida tiene vida eterna” (1Jn.3:15).
Con estas palabras ESPERANZA logró calmar a su hermano, y siguieron juntos aquel día (en la oscuridad), en su triste y lastimosa condición. Llegada la noche, cuando el Gigante y su mujer se retiraron a descansar, ella le preguntó si los reos habían seguido su consejo, a lo cual él contestó:
—Son tipos fuertes, prefieren aguantar los sufrimientos que quitarse la vida. Ella respondió:
—Llévalos mañana al patio del palacio, y muéstrales los huesos y calaveras de los que ya has despachado; y diles que para el fin de semana los destrozarás, como lo has hecho antes con sus hermanos. Llegada, pues la mañana, Gigante volvió y los llevó al patio del castillo, mostrándoles lo que su esposa le había indicado.
—Estos —dijo—, eran peregrinos como ustedes y entraron en mi propiedad sin autorización, como lo hicieron ustedes, y cuando quise los despedacé; por lo tanto, dentro de diez días haré lo mismo con ustedes: ¡Vamos, vuelvan a su calabozo! Y con estos los llevó de vuelta dándoles golpes durante todo el trayecto. Fue así que los peregrinos pasaron todo el sábado en las mismas lamentables condiciones, como antes. A eso de la medianoche, empezaron a orar, y siguieron en oración hasta el amanecer. Y aconteció que un poco antes de rayar el alba, CRISTIANO de repente exclamó como sorprendido:
—¡Qué necio soy! ¡Permanecer en este horrible calabozo, cuando pudiera estar en  plena libertad! Tengo guardada en mi pecho una llave llamada Promesa, que estoy seguro abrirá cualquier cerradura en este castillo.
—¡Qué buena noticia, hermano! Sácala y probemos.
CRISTIANO así lo hizo y empezó a probarla en la puerta del calabozo, cuya cerradura cedió cuando hizo girar la llave. La puerta se abrió con facilidad, y CRISTIANO y ESPERANZA salieron. Luego CRISTIANO se acercó a la puerta exterior que daba al patio del castillo. También la abrió con la misma llave. Después se dirigieron a la puerta de hierro, puesto que también era preciso abrirla; el candado era muy fuerte; sin embargo, lo llave lo abrió. Empujaron la puerta para abrirla y escaparse inmediatamente, pero esta rechinó tanto que despertó al GIGANTE DESESPERACIÓN, quien levantándose violentamente para ir tras los prisioneros, sintió que le temblaban las piernas, y volvió a darle uno de sus ataques, de modo que no pudo ir tras los peregrinos. Estos siguieron y pronto llegaron de vuelta al camino del Rey donde estaban seguros porque se encontraban fuera de la jurisdicción del gigante. Luego que pasaron los escalones de madera, convinieron erigir un pilar y grabar en él estas palabras: “Pasando estos escalones está el camino al Castillo de las Dudas, cuyo dueño es el GIGANTE DESESPERACIÓN quien aborrece al Rey de la Patria Celestial y busca destruir a sus santos peregrinos”. Fue así que muchos pasaron por allí después, leyeron el letrero y escaparon del peligro.

  1. Recuento de la historia

    1. El río de Dios = Tiempos de descanso y refrigerio

      Gracias a Dios no todo es sufrimiento y dificultad en la vida cristian sino que nos otorga tiempos de paz y refrigerio. Pero estos eventualmente llegan a su fin.

    2. El camino duro y difícil = las incomodidades de la vida cristiana

      La vida cristiana esta caracterizada por muchas incomodidades: es una vida de autonegación y mucha disciplina, como la de un atleta de alto rendimiento: No podemos sentarnos y relajarnos porque siempre tenemos que estar velando por nuestro enemigo que siempre está al acecho. Así como un atleta que no solo tiene que estar haciendo ejercicio entrenando de forma constante, sino que se abstiene de ciertas comidas, desveladas, y cosas que lo debilitan o hacen menguar su desempeño, así nosotros, que abstenernos a cualquier cosa o relación que pudiera contaminarnos, o alimentar la carne, o debilitarnos. No solo es autonegación sino también mucha disciplina: devocional, congregarte, discipularte, procesos de sanidad, gestión de pensamientos, discernimiento constante, ejercicio de los frutos del Espíritu, la buena mayordomía, el servicio disciplinado, etc. y soportar incomodidades del trato, procesos y reprensiones a los que Dios nos somete.

      1. Autonegación
        Por tanto, también nosotros que estamos rodeados de una nube tan grande de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. (He.12:1)
      2. Disciplina
         ¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar! 25 Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. 26 Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire. 27 Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado. (1Co.9:24-27)
      3. Incomodidad 
        Mantenerte en el camino es difícil. Los sufrimientos y dificultades te llevan a perfeccionarte para afrontar las tormentas de la vida. A veces Dios nos encierra en una situación de la que no podemos escapar sino sólo por medios ilegítimos… lo que nos lleva a la pradera de la vereda.
    3. Pradera de la Vereda= la versión del cristianismo que compromete los caminos de Dios para llevar una vida “más cómoda”, “relajada”, sin tanto sufrimiento

      1. Una versión más relax: No tienes que estar al tanto de tus procesos emocionales, no tienes que ser tan disciplinado con el devocional o congregarse o el discipulares. No tiene que estar siempre alerta de sus pensamientos, no tiene que estar siempre discerniendo, ni autonegándose, ni ejercitando los frutos del Espíritu, ni en sufrir o soportar la ofensa, etc.
      2. Es aparentemente “lo mismo” pero más barato.
      3. El enemigo mete ideas: “Quieren prepararte para pastor, pero no tienes llamado de pastor”… “Exageran, no es tal cual así”… “son muy rígidos, hay que disfrutar la vida”
      4. El temor del Señor es la base del verdadero conocimiento, pero los necios desprecian la sabiduría y la disciplina. (Pr.1:7)
    4. Vana confianza = es la que transita por esta pradera

      1. Es una falsa seguridad (sin fundamentos, en ignorancia). Pero esa falta de disciplina, ese bajar la guardia, lleva a que te descarriés… y volver cuesta. Recuperar la disciplina y los buenos hábitos, del buen camino cuesta.
    5. La tormenta = cuando comienzan las dificultades por ese desvío y sientes que todo se derrumba

      1. 24 »Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. 25 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. 26 Pero todo el que oye mis palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. 27 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa. Esta se derrumbó y grande fue su ruina». (Mt.7:24-27)
      2. Porque al final acabarás por gemir, cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido. 12 Y dirás: «¡Cómo pude aborrecer la corrección! ¡Cómo pudo mi corazón despreciar la disciplina! (Pr.5:11-12)
      3. Tormentas que vienen y que no pasas victoriosamente por no llevar esa vida autonegada y disciplinada (en poner en práctica las instrucciones del Señor).
        1. Hay tormentas que comoquiera vienen para los que siguen fieles en el camino… pero no se convierten en crisis que los lleva al castillo de la duda y la desesperación porque ellos están aflote manejando la situación
    6. El Castillo de las Dudas y el Gigante Desesperación = La crisis interna que viene por tus desvíos.

      Las tormentas llegan a todos… pero el gigante viene sobre los que están mal preparados por tomar una vida facil en su caminar cristiano.

      1. El enemigo aprovecha la situación que estás viviendo para apalearte con duda y desesperación (desesperación que lleva al intento de suicidio): 
        1. “Matate, no sirves para esto, mira como te desviaste”
        2. “Quitarte la vida es la mejor salida para la situación que estás viviendo”
        3. “Esto no tiene solución, esto no va a cambiar, no hay vuelta atrás… la muerte es la única salida”.
        4. “No sirves para nada… ¿para que seguir viviendo? ¿mejor mátate?”
        5. “Mira todos los problemas y tribulaciones al rededor tuyo, y nadie se fija en ti… ¿para que seguir viviendo?”
        6. “Mira todo lo que perdiste… ¿que sentido tiene seguir viviendo?”
        7. “Dios te ha abandonado”
      2. El enemigo aprovecha esa situación para que hagas alguna locura
        1. Huyas de la casa
        2. Abandones a tus hijos
        3. Renuncies a tu trabajo
        4. Tires todo por la borda
        5. Busques un chivo expiatorio
    7. La salida para ese castillo = las promesas de Dios

      Las promesas de Dios vienen a contrarrestar el ataque del enemigo que nos hunde

      1. Hay una segunda oportunidad

        1. Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis…? (Ez.33:11)
        2. si digo al malvado: ‘¡Morirás!’, pero luego él se convierte de su pecado y actúa con justicia y rectitud, 15 y devuelve lo que tomó en prenda y restituye lo que robó, y obedece los estatutos de vida, sin cometer ninguna iniquidad, ciertamente vivirá y no morirá. 16 No se tomarán en cuenta contra él todos los pecados que antes cometió y vivirá por haber actuado con justicia y rectitud”. (Ez.33:14-16)
        3. Que abandone el malvado su camino y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar y de él recibirá compasión. (Is.55:7)
      2. Hay perdón
        1. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. (1Jn.1:9)
        2. si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo. Él mismo es el sacrificio que pagó por nuestros pecados, y no solo los nuestros sino también los de todo el mundo. (1Jn.2:1-2)
        3. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. (Lm.3:23)
      3. El promete volver a tu vida
        1. Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. (Stg.4:8)
        2. Si lo buscan, él dejará que ustedes lo hallen (2Cr.15:2)
        3. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. (Sal.34:18)
      4. El promete estar contigo todos los días de tu vida
        1. yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén. (Mt.28:20)
        2. Si me aman, obedezcan mis mandamientos. 16 Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Abogado Defensor, quien estará con ustedes para siempre. (Jn.14:15-16)
      5. Puedes pedir ayuda al Señor y él te contestará
        1. “Clama a mí y te responderé; te daré a conocer cosas grandes e inaccesibles que tú no sabes”. (Jer.33:3)
        2.  Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.” (Stg.1:5-8)
        3. Les digo, ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que la han recibido, será suya. (Mr.11:24)
      6. El promete socorrerte en las situaciones difíciles de la vida
        1. No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré». Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda, por tanto, no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»
        2. Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. (Sal.46:1)
      7. El ha prometido suplirte 
        1. Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?”, o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. 32 Los paganos andan tras todas estas cosas, pero su Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. 33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas. (Mt.6:31-33)
      8. Cuando no seas sacado de la prueba y eres débil, el te dará fuerzas
        1. En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. 10 Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2Co.12:8-10)
  2. El caso de David

      1. David se sale del camino para irse por la vía fácil

        Pero David seguía pensando: «Algún día Saúl me va a atrapar. Lo mejor que puedo hacer es escapar y vivir entre los filisteos. Entonces Saúl dejará de buscarme en el territorio israelita, y por fin estaré a salvo». Así que David tomó a sus seiscientos hombres y fue y se unió a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat. David y sus hombres, junto con sus familias, se establecieron allí con Aquis en Gat. David llevó consigo a sus dos esposas: Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo. Pronto le llegó a Saúl la noticia de que David había huido a Gat, así que dejó de perseguirlo. Cierto día, David le dijo a Aquis: «Si te parece bien, preferimos vivir en una de las ciudades que están en el campo en lugar de vivir aquí en la ciudad real». Entonces Aquis le dio la ciudad de Siclag (que hasta el día de hoy pertenece a los reyes de Judá), y vivieron allí entre los filisteos un año y cuatro meses. David y sus hombres pasaban su tiempo asaltando a los gesureos, a los gerzitas y a los amalecitas, pueblos que desde los tiempos antiguos vivían cerca de Shur, hacia la tierra de Egipto. David no dejaba ni a una sola persona con vida en los pueblos que atacaba. Tomaba las ovejas, las cabras, el ganado, los burros, los camellos y la ropa, antes de volver a casa para ver al rey Aquis. 10 —¿Dónde atacaste hoy?—le preguntaba Aquis. Y David respondía: —Atacamos al sur de Judá, a los jerameelitas y a los ceneos. 11 Nadie quedaba con vida que pudiera ir a Gat y contar dónde él había estado de verdad. Esto sucedía una y otra vez mientras vivía entre los filisteos. 12 Aquis le creía a David y pensaba: «A estas alturas el pueblo de Israel lo debe odiar amargamente. ¡Ahora tendrá que quedarse aquí y servirme para siempre!». (1Sa.27:1-12)

        1. Mantenerse en tierra santa, en camino de Dios, había implicado para David persecución, vivir como forajidos. Nada cómodo, un estilo de vida muy sacrificado.
        2. Ahí había visto la mano de Dios, su protección al librarlo de todos sus enemigos.
        3. Ahí Dios lo utilizaba para librar a poblados judíos atacados por extranjeros
        4. Ahí Dios desarrollo el carácter y la habilidad para la batalla de David y sus hombres
        5. Pero no había renombre, sino peligros, incomodidades, inestabilidad… así que decidió salirse de tierra santa (del camino del Señor) e irse a tierra de los filisteos para vivir con ellos.
        6. Todo era bello y maravilloso, y mucho más cómodo: ya no tenía que estar huyendo, ni tenía que estar en constante peligro.
      2. Comienza la tormenta y son resguardados

        Todo el ejército filisteo se movilizó en Afec, y los israelitas acamparon junto al manantial de Jezreel. Mientras los gobernantes filisteos dirigían a sus tropas en grupos de cien y de mil, David y sus hombres marcharon por la retaguardia con el rey Aquis. Pero los comandantes filisteos reclamaron: —¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis les dijo: —Este es David, el siervo de Saúl, rey de Israel. Él ha estado conmigo por años, y no he encontrado en él ninguna falta, desde que llegó hasta el día de hoy. Pero los comandantes filisteos se enojaron. —¡Envíalo de vuelta a la ciudad que le diste!—le exigieron—. No puede ir con nosotros a la batalla. ¿Y si se vuelve contra nosotros durante la batalla y se convierte en nuestro adversario? ¿Qué mejor manera de reconciliarse con su amo que entregándole nuestras cabezas? ¿No es este el mismo David por quien las mujeres de Israel cantan en sus danzas: “Saúl mató a sus miles, y David, a sus diez miles”? Así que Aquis finalmente mandó traer a David y le dijo: —Juro por el Señor que has sido un aliado confiable. Pienso que debes ir conmigo a la batalla, porque no he encontrado una sola falla en ti desde que llegaste hasta el día de hoy. Pero los demás gobernantes filisteos no quieren ni oír hablar del tema. Por favor, no los inquietes y regresa sin llamar la atención. —¿Qué he hecho para merecer esto?—preguntó David—. ¿Qué ha encontrado en su siervo para que no pueda ir y pelear contra los enemigos de mi señor el rey? Pero Aquis insistió: —En lo que a mí respecta, eres tan perfecto como un ángel de Dios. Pero los comandantes filisteos tienen miedo e insisten en que no los acompañen en la batalla. 10 Ahora, levántate temprano en la mañana y vete con tus hombres en cuanto amanezca. 11 Entonces David y sus hombres regresaron a la tierra de los filisteos, mientras que el ejército filisteo avanzó hasta Jezreel. (1Sa.29:1-11)

        1. Aquí comienzan los problemas, su desvío, su extravío lo estaba llevando a oponerse al mismo pueblo de Dios.
        2. Dios, en su misericordia, lo detuvo para que no hiciera algo que trajera maldición sobre su vida.
        3. Se metió en situaciones peligrosas por su desvío.
      3. Llega el gigante de la duda y la desesperación

        Tres días después, cuando David y sus hombres llegaron a su casa en la ciudad de Siclag, encontraron que los amalecitas habían asaltado el Neguev y Siclag; habían destruido Siclag y la habían quemado hasta reducirla a cenizas. Se habían llevado a las mujeres y a los niños y a todos los demás, pero sin matar a nadie. Cuando David y sus hombres vieron las ruinas y se dieron cuenta de lo que les había sucedido a sus familias, lloraron a más no poder. Las dos esposas de David, Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo, estaban entre los que fueron capturados. David ahora se encontraba en gran peligro, porque todos sus hombres estaban muy resentidos por haber perdido a sus hijos e hijas, y comenzaron a hablar acerca de apedrearlo. (1Sa.30:1-6)

        1. Los estragos de su desvió se dejó sentir más palpablemente cuando pierde su familia y la de todos sus soldados
        2. La angustia, la desesperación cae sobre todos los hombres… al punto de querer quitarle la vida a David
        3. Pocas cosas traen tanta angustia como perder a los que más amas… o ser la causa de que otros pierdan a sus familiares. Todo por tu desvío
        4. No es un juego esto, por eso Pablo decía a Timoteo:
          Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. (1Ti.4:16)
    1. Pero Dios con sus promesas otorga su salida

      Pero David encontró fuerzas en el Señor su Dios. Entonces le dijo a Abiatar, el sacerdote: —¡Tráeme el efod! Así que Abiatar lo trajo y David le preguntó al Señor: —¿Debo perseguir a esta banda de saqueadores? ¿Los atraparé? Y el Señor le dijo: —Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado. De modo que David y sus seiscientos hombres salieron y llegaron al arroyo de Besor.   10 Pero doscientos de ellos estaban demasiado cansados para cruzar el arroyo, por lo que David continuó la persecución con cuatrocientos hombres. 11 En el camino encontraron a un egipcio en un campo y lo llevaron a David. Le dieron pan para comer y agua para beber. 12 También le dieron parte de un pastel de higos y dos racimos de pasas, porque no había comido ni bebido nada durante tres días y tres noches. Al poco tiempo recobró sus fuerzas. 13 —¿A quién le perteneces y de dónde vienes?—le preguntó David. —Soy egipcio, esclavo de un amalecita—respondió—. Mi amo me abandonó hace tres días porque yo estaba enfermo. 14 Regresábamos de asaltar a los cereteos en el Neguev, el territorio de Judá y la tierra de Caleb, y acabábamos de incendiar Siclag. 15 —¿Me guiarás a esa banda de saqueadores?—preguntó David. El joven contestó: —Si haces un juramento en el nombre de Dios que no me matarás ni me devolverás a mi amo, entonces te guiaré a ellos. 16 Así que guio a David hasta los amalecitas, y los encontraron dispersos por los campos comiendo, bebiendo y bailando con alegría por el enorme botín que habían tomado de los filisteos y de la tierra de Judá. 17 Entonces David y sus hombres se lanzaron contra ellos y los mataron durante toda la noche y durante todo el día siguiente hasta la tarde. Ninguno de los amalecitas escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que huyeron en camellos. 18 Así que David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado y rescató a sus dos esposas. 19 No faltaba nada: fuera grande o pequeño, hijo o hija, ni ninguna otra cosa que se habían llevado. David regresó con todo. 20 También recuperó los rebaños y las manadas, y sus hombres los arrearon delante de los demás animales. «¡Este botín le pertenece a David!», dijeron. (1Sa.30:6-20)

      1. Pero Dios es grande en misericordia, y sus hermosas promesas nos abren la puerta para la redención, para escapar de la precaria situación en la que estamos.
      2. La vía fácil es la muerte, pero nada produce
      3. La vía difícil requiere humillación, búsqueda de Dios, fe… y arduo trabajo para recuperar lo perdido.
  3. Por eso no huyas del camino de Dios, no huyas de los tratos de Dios

    1. ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. (Ap.2:5)

      1. ¿Qué hábitos has abandonado? ¿Qué áreas de tu vida has dejado de guardar y velar? ¿A qué pecados o cosas que te contaminan te has dejado de autonegar? ¿A que cosas has flojeado?
    2. No huyas del trato de Dios como lo hizo Agar

      1. Entonces Sarai comenzó a tratar a Agar con tanta dureza que al final ella huyó. (Gn.1:6)
      2. El ángel del Señor encontró a Agar en el desierto junto a un manantial de agua, en el camino que lleva a Shur. El ángel le dijo: —Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y hacia dónde vas? —Estoy huyendo de mi señora, Sarai—contestó ella. El ángel del Señor le dijo: —Regresa a tu señora y sométete a su autoridad. 10 Después añadió: —Yo te daré más descendientes de los que puedas contar.
      3. Por huir muchos destruyen su vida (física-espiritual) y la de sus familiares.
      4. Tengo familia física-espiritual que huyeron de los tratos de Dios en sus vidas y descarriaron ellos y su familia (su descendencia).
      5. Los que se someten al trato se convierten en los cimientos de Dios utiliza para edificar otras vidas.
    3. Al contrario, nos gozamos en el camino difícil porque sabemos que ese:

      1. También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. (Ro.5:3-4)
      2. Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce perseverancia. Y la perseverancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros sin que les falte nada. (Stg.1:2-4)

Alberto Vazquez Botello